viernes, 6 de abril de 2012

Entendiendo a Cuba desde adentro.


Pocos escapan a la especial fascinación que produce Cuba en quienes la conocen de cerca. Es común que provoque agudas reflexiones en quienes hayan reparado en su historia y continuos debates sobre su peculiar realidad político-social. Pero conocerla va mas allá de una mirada superficial y es fácil perderse entre tanto argumento descontextualizado. La información objetiva suele sustituirse por relatos episódicos de emigrados enojados con la realidad que les toco vivir o disidentes exaltados por medios de comunicación externos. Por eso quiero darle una vuelta a algunos temas para aportar desde mi cercanía.
La primera consideración que me parece pertinente hacer es que en Cuba no se ha terminado aun la guerra fría. El sistema político sigue asediado por una serie de enemigos económicos y políticos, que tienen una considerable cantidad de recursos puestos a disposición de cualquier campaña de desprestigio o desestabilización. Hay una larga lista de acciones que dan cuenta de ello, sabotajes, atentados, infiltraciones, etc. que se cometen desde organizaciones y gobiernos que buscan cualquier brecha posible. La reacción natural ha sido una serie de regulaciones y restricciones que abarcan los medios de comunicación, las disposiciones migratorias y otros. Es un país forzado a ponerse a la defensiva y no se le puede exigir grandes cambios mientras se mantenga el mismo contexto. Ha habido una apertura cautelosa justamente en post de la reducción de algunos riesgos.
Restricciones para la Emigración: 
Los requisitos que pone el gobierno tienen que ver con un permiso de salida y la liberación de las responsabilidades del trabajo por el periodo solicitado. Tiene como lógica dar autorización para que las personas puedan dejar los puestos que podrían ser importantes para el país. Muchas más restricciones las ponen los países de destino para otorgar las Visas, y finalmente está el tema del valor de los pasajes de avión, algo que responde a los precios del mercado. 
Solo a algunas profesiones tienen especial restricción de esos permisos, los médicos por ejemplo. Si un médico quiere emigrar recién egresado, se le pide que trabaje unos años antes para que "devuelva" una inversión que el estado hizo pensando que era para trabajar en el propio país. 
El proceso se ha ido desburocratizando de a poco, pero que aun así haya gente que  prefiera las balsas responde a otra causa. Existe  en EEUU algo que se llama la LEY DE AJUSTE CUBANO, vigente desde 1966, que dice que todo cubano que pise suelo gringo tiene derecho a residencia. Algo que se le niega a todos los otros latinos. El requisito es llegar ilegalmente, y cubanos que llegan a USA en avión se van a las playas a fingir que son balseros para obtener estos beneficios. 
Es un incentivo coordinado con una poderosa campaña mediática que se empeña en resaltar “los riesgos que están dispuestos a correr los cubanos para escapar del comunismo”. Pero nada se dice de los miles de latinos que corren los mismos riesgos en otros fronteras o de que ellos están escapando del capitalismo. La principal emigración en cuba es ECONÓMICA, igual que en toda Latinoamérica y no política. 
A partir de acuerdos que se firmaron en los noventa, el gobierno norteamericano se comprometió a conceder 20.000 visas al año a los cubanos, pero no lo cumple. Por otro lado resulta curioso destacar que a los ciudadanos norteamericano les esta PROHIBIDO viajar a Cuba. 
Restricciones para el retorno. 
Las personas que salen legalmente no tienen restricciones para volver, las restricciones para volver son a los que salen por motivos de trabajo: médicos o deportistas, y rompen el convenio para quedarse. Esto es un reguardo para evitar quedar mal con los países con los que se hacen los convenios y porque hay organizaciones que financian a las personas para que se queden y los hacen ver como desertores. Ejemplos los deportistas olímpicos, que reciben jugosas invitaciones con muchas regalías con tal que deserten y hagan escándalo político. 
Esto último hay que condenarlo así como toda la presión económica para incentivar esos discursos, en Miami los artistas y humoristas cubanos casi no pueden trabajar si no critican el “régimen cubano”, hacerlo te abre las puertas y lo contrario te convierte en un paria. 
Si lugar a dudas podría avanzarse más en este asunto, y ya han sido anunciadas algunas medidas dentro del paquete de reformas para actualizar el socialismo que se ha estado desarrollando en Cuba desde que Raul Castro fue electo presidente. 
Disidencia: 
La información está muy tergiversada por los medios, la mayoría de los encarcelados tienen delitos comunes comprobados, no están ahí por ser disidentes, todos los que estaban por actividades eminentemente de este tipo han sido liberados, a pesar de que constituyan riesgo para la seguridad, recordemos que en ese sentido sigue siendo casi un país en guerra. Por otro lado las condiciones carcelarias en Cuba son mejores que en cualquier país y es cosa de ver las manifestaciones de las damas de blanco en youtube para darse cuenta de que la represión es casi de pedir por favor, en Cuba no hay fuerzas especiales policiales ni gases lacrimógenos, ni guanacos. 
Los disidentes muchas veces han colaborado con embajadas extranjeras, se han vinculado con organizaciones terroristas (que no tiran piedras sino que hacen guerra biológica, sabotaje y atentados explosivos) y no han querido participar de los procesos democráticos e institucionales o cuando lo han hecho han perdido. Hay ejemplos de ello. Nadie puede decir hoy día que no tengan acceso a medios de comunicación aunque no sean oficiales. Los mas conocidos representan a grupos extremadamente minoritarios, aunque sin lugar a dudas la mayoría del pueblo cubano es crítica de la revolución en algún sentido, pero dan la pelea por mejorarlo desde adentro, no se prestan para campañas externas, siguen creyendo en el camino socialista emprendido y aun si salen en busca de oportunidades, no necesariamente quieren que Cuba sea un país capitalista más. 
Sistema político:
En Cuba los candidatos no son nominados o inscritos por los partidos, no hay que ser del Partido Comunista para ser proclamado, sino que son los vecinos en las circunscripciones (barrios) o las organizaciones de masas las que lo hacen.
Todos los cargos son electos o ratificados por elección popular, los mas altos cargos son elegidos por los cuerpos colegiados, como el parlamento o Asamblea Nacional del Poder Popular, de entre los diputados electos y ratificados. Este es el caso de Raul y Fidel. Los ministros son designados como en otros países. Todos tienen que rendir cuentas y son revocables. La inscripción es automática a los 16 años. El sistema no puede medirse con el molde del sistema liberal chileno, responde a una lógica de democracia popular participativa, y en términos de participación efectivamente le saca ventaja a cualquiera. No se basa en la competencia entre partidos y de hecho los excluye del proceso.
La idea de partido único en Cuba viene desde José Martí, quien siempre privilegió la unidad en el proceso de construcción y transformación social. El debate y la confrontación de ideas se da en su interior sin la necesidad de la disputa entre bloques o bancadas. Además la eliminación de clases sociales hace prescindible su necesidad de representación en distintos partidos.
La Constitución Cubana fue elaborada a través de un sistema constituyente con mucha discusión popular y las leyes se elaboran de la misma manera y solo son votadas cuando hay consenso en torno a ellas, después de haber pasado por múltiples instancias consultivas que involucra sobre todo a las organizaciones sociales. 
Derechos sociales:
Educación y salud gratuita y universal, incluye odontología, sistema de pensiones, acceso al deporte y la cultura. Estabilidad laboral, existen seguros etc. No vale hacer hincapié en esto porque son temas archiconocidos. 
Economía y turismo:
El país efectivamente esta económicamente bloqueado, lo que implica que no se reconoce su moneda como divisa, para comprar afuera lo que en Cuba no se fabrica tiene que ser en efectivo y con dólares que se tienen que obtener de algún lado (turismo, remesas, impuestos al cambio de moneda) y generalmente a través de terceros países, lo que sale muy caro. 
La economía es prácticamente cerrada por lo que la moneda local vale casi nada comparado con la divisa, por eso la propina de un turista puede ser mas plata que el sueldo de un médico. Si la economía no puede crecer, no se pueden subir los salarios y entonces lo que hace el estado es mantener subvencionado los productos y servicios de primera necesidad. Por eso las comparaciones en cuanto a salarios son tan llamativas pero nadie compara el costo ínfimo de valor de los servicios. 
Algunos productos no pueden ser subvencionados para todos y eso produce dos economías casi paralelas, una a precio de estado (subvencionada) con pesos y otra a precio de mercado internacional con dólares. Esto crea distorsiones pero no tiene una solución fácil si hay bloqueo. También produce mercado negro y prostitución pero en Cuba están bastante controlados para ser un problema tan grande. El mecanismo de combatir la prostitución a través de limitaciones a que los cubanos entren a los hoteles ya se ha eliminado. 
No todo funciona en base a mercado y por eso cuando no se permitía comprar o vender casas o autos era porque el gobierno tenía la obligación de entregarlos, lo que ahora si se permite dada la insuficiencia de este mecanismo y el proceso de cambios que se ha iniciado. 
Libertad de expresión:
Como Cuba es un país que aun esta en guerra fría hay con compararla con lo que era otros países en este periodo. El acceso a internet es limitado pero mas por el costo (tiene que acceder por satélite por USA no deja que se conecte a la fibra óptica), hay varios diarios estatales, lo que no significa que estén controlados por el gobierno sino que tampoco responden a intereses o visiones privadas sino de sus colectivos editores que son funcionarios públicos. La objetividad puede ser cuestionable pero mucho más lo es lo de los medios privados casados con intereses económicos y pretender que la objetividad se obtiene con unos desmintiendo a los otros es falaz. La existencia de la célebre bloguera cubana es prueba de que no se persigue a nadie por decir su opinión, aunque sean cuestionables sus fuentes de financiamiento y a los intereses que responden
Nadie puede decir que en Cuba  no hay debate político, que no se da abiertamente a todo nivel y que no ha habido un llamado abierto a cuestionar el sistema para mejorarlo de parte incluso de los órganos del estado. Se han creado secciones especiales, para mostrar las criticas, hay programas de televisión sobre esto, congresos regionales y nacionales y la discusión es parte de la labor de cada centro de trabajo para lo que se hacen actividades en cada uno. Además en los barrios para recoger la opinión de la gente y en las asambleas de rendición de cuentas que son  obligatorias con los dirigentes. Si alguien asiste a una, verá que se tratan sin tapujos todos los temas. El proceso de actualización del modelo que inicio Raul se basa en esto.
Conclusión inevitable. 
Las ideas en que se sustenta la Revolución Cubana convocan a los hombres más nobles de todo el mundo y lentamente van creciendo cada vez más en Latinoamérica. Cuba tiene importantes problemas en muchos ámbitos, algunos como consecuencia de sus enemigos, el contexto internacional y otros por errores propios, pero la mayoría del pueblo aspira a seguir avanzando por el camino socialista ya emprendido.

miércoles, 25 de enero de 2012

El EUNACOM y la ideología de la calidad.

El Examen Único Nacional de Conocimientos de Medicina (EUNACOM) se ha impuesto durante los últimos años como el mecanismo de valoración de la calidad de la formación médica en Chile. Partiendo como un dato referencial, se ha vuelto un requisito obligatorio, adquiriendo el carácter de habilitante  para el el ejercicio médico y siendo una de las principales exigencias para la postulación a especialidades y cursos de postgrado. 

Detrás de este polémico mecanismo está la creciente tendencia a asumir la ideología de la calidad en el ámbito científico. Ya no solo el renglón productivo ha introducido esta doctrina influenciado por el “toyotismo”. También ha permeado con fuerza la discusión educacional, particularmente en lo referente a los mecanismo de evaluación de la formación académica. Primero fueron los estudiantes de medicina, pero ya se discute que también otras carreras deban incluir exámenes de este tipo.

El sentido común tiende a solidarizar con el discurso que lo respalda. Pareciera sensato tener indicadores objetivos de la labor universitaria en base a resultados, también que la competencia entre instituciones podría tener un efecto positivo y que los recursos no pueden entregarse a las universidades sin exigir algo a cambio. La gente reclama en la calle por una “educación de calidad” en todos los niveles, sin llenar el vació metodológico que esta demanda crea, abriendo el espacio para que casi cualquier discurso que integre la palabra mágica pueda ser visto como una solución a la exigencia social. Sobre todo un discurso tan bien estructurado y congruente como el que se instala desde la OCDE, Banco Mundial y otras organizaciones internacionales. “Hacia allá avanza el mundo” es lo que nos dicen. Quedarse abajo es ser mediocre, anticuado o poco moderno. 

La calidad no es solo un discurso de legitimación sino que toda una ideología. Contiene un pack completo de medidas que se instalan con manual, sobre todo en países en vías de desarrollo. Es requisito para acceder a fondos internacionales, en muchos casos los únicos fondos disponibles para el desarrollo de políticas educacionales. Está colándose en las universidades con el plan Bolonia de reforma curricular, y se ve como el horizonte a seguir en todos los niveles educativos, aplaudido por las comunidades académicas alineadas al estu quo de pensamiento neoliberal. 

En torno al EUNACOM no es solo la discusión sobre la pertinencia o no de una prueba que mida la calidad de los egresados, sino de como se destruye el ejercicio científico al forzar a las universidades a competir en torno a sus resultados. 

La ideología de la calidad busca despojar a los productos de todo aquello que no influya en su valor de cambio, optimizando su capacidad de transarse en el mercado. Su objetivo final  no es mejorar la utilidad del objeto al que se aplica sino favorecer la ganancia potenciando su venta y reduciendo los costos de su producción.  Evaluar la formación académica de manera estandarizada en solo una parte, se acompaña siempre de otras medidas como la orientación al cliente, la rendición de cuenta y la competencia entre las instituciones, pero el objetivo es el mismo, al convertir a la educación también en una mercancía.

Las consecuencias ya son evidentes, se recortan las mayas para favorecer los “preuniversitarios”, porque todo lo que no se evalúa en el examen adquiere prioridad secundaria. Y se inicia la “carrera armamentista”, a la que son arrastradas todas las instituciones debido a la especulación publicitaria que propicia la publicación de sus resultados como ranking de puntaje, y no solo como satisfactorio o insatisfactorio, como bastaría para el hecho de asegurar un estándar mínimo que permita el adecuado ejercicio de la profesión médica. Todas las universidades son echadas dentro del mismo saco, perdiendo toda relevancia su carácter público o privado. La orientación social de la profesión queda en el plano retórico al momento de juzgar la formación, y se ven reiteradamente favorecidas aquellas que centran sus esfuerzos en cumplir el mínimo evaluable. Se llama a los estudiantes a elegir en base a este resultado y al las instituciones de gobierno a reconocer y premiar a las instituciones por su desempeño.

No es de extrañar que la entidad que lo promueve, la Asociación Chilena de Facultades de Medicina (ASOFAMECH), tiene una composición donde priman las privadas, imponiendo sus intereses a una minoría de universidades estatales y tradicionales. 

Carece de toda lógica que no sea la acreditación, el mecanismo que certifica la correcta formación de los profesionales médicos y que asegure no solo la calidad sino la excelencia académica de los planteles, lo que es mas propio del quehacer universitario. En lugar de evaluar el proceso en toda su extensión y las condiciones institucionales que lo hacen posible valorizando su orientación a las necesidades del país, se juzgan solo un puñado de contenidos teóricos, cerificándolas con un sello que no considera su complejidad, ni la realización de investigación, extensión o la promoción de valores ciudadanos. La irracionalidad es patente al corroborar, que una alumno bien evaluado en una facultad en particular, luego de haber terminado el extenso recorrido, se enfrenta a un evento que sella su futuro, y puede dejarlo mal parado sin haber tenido la posibilidad de constatar antes el nivel de la educación que estaba recibiendo. Se permite la existencia de malos centros formadores, apelando a una autorregulación que solo se lleva a cabo al hacerse evidente que toda una generación fue estafada, al creer en el producto que se les vendía, partiendo de la premisa que los nuevos estudiantes no optarán nuevamente por esta facultad, pese a que la realidad muestra que las matrículas continúan creciendo.  

El UNACOM, así como la PSU y las reformas curriculares estilo Bolonia, responden a una lógica similar, justificada con argumentos que apelan al sentido común, pero que nos obligan a un profundo análisis. Detrás de políticas a simple vista se sensatas se oculta la sinrazón de un sistema que hemos combatido fuertemente este año. ¿Continuaremos cediendo espacios a las visiones mercantiles, competitivas y segmentarias en lugar de promover la colaboración, autonomía y la dignidad? ¿Pretender que nuestro paupérrimo sistema educacional mejorará profundizando en las mismas lógicas nos llamará a actuar o a continuar pasivos? Al menos a mi no me deja tranquilo. 

sábado, 14 de enero de 2012

Los comunistas y otras izquierdas.

Un fenómeno a debatir como Comunistas es nuestra relación con el creciente sector identificado con la ultra. Dentro del manoseado termino se incluye hoy día no solo a los grupos que se ubican a la izquierda del PC, sino a todos aquellos que tienden a radicalizar posiciones sobre la generación de acuerdos políticos, la utilización de la institucionalidad y las formas de movilización, independiente  de su orientación anarquista, troskista o libertaria.

Además del hecho de ser críticos a la política del Partido Comunista (PC), los une la tesis de querer hacer avanzar al movimiento social hacia una confrontación directa contra todo lo que represente al sistema, sin hacerle “concesiones”, apostando crecer mas hacia la marginalidad que hacia el centro.  En muchos sentidos calzan con las definiciones de Lenin sobre los izquierdistas clásicos, pero han adquirido características nuevas como su obsesiva defensa de la democracia directa, su gusto por el trabajo popular y el uso de la violencia callejera. Estos elementos comunes son los que les permiten a veces actuar como bloque pese a su singular heterogeneidad, bloque que generalmente se coordina en contra nuestra.

Si bien estos grupos siempre han existido y los comunistas hemos tenido con ellos un nivel importante de confrontación ideológica, otras veces hemos sido los aliados naturales para enfrentar enemigos de clase. Por eso resulta particularmente problemático que en un periodo histórico como este, que llama a todas las fuerzas antineoliberales a convertirse en aliados, estemos enfrentando una disputa intestina que pone en juego la posibilidad de avanzar. En casi todos los lugares donde hay presencia comunista ha surgido una importante resistencia de parte de estos sectores hacia las posiciones políticas de nuestros militantes, capitalizando a un importante sector de la población con su discurso anticomunista y desviando el debate hacía quién ejerce la conducción muchas veces recurriendo a descalificaciones infundadas y faltas a la verdad absolutamente deliberadas, por demás muy nocivas para el avance del movimiento.

Pero hay ciertos aspectos de nuestra política que han abierto los flancos por donde ese discurso hace mella. El Partido Comunista ha optado por construir las condiciones que le permitan llegar al gobierno estando dispuesto a generar alianzas mas allá del marco de la izquierda. Si ya la vía democrática al socialismo es cuestionada, que esperar de una posición que nos fuerza a considerar aliados a sectores abiertamente neoliberales, jugando en una cancha donde pareciera que tenemos todas las de perder. Para muchos colocarse la camisa de fuerza de la institucionalidad pinochetista es un paso si no inocente, al menos abiertamente condescendiente con el sistema que queremos transformar y por tanto están dispuestos a dar la pelea porque el movimiento social no sea llevado hacia ese camino. Yo creo que se equivocan, pero en una sociedad despolitizada como la nuestra no puede darse por sentado la existencia de una acabada comprensión sobre el intrincado cúmulo de elementos que fuerzan al PC a plantearse un camino tan peculiar hacia la revolución. Cómo no podemos esperar que solo por llamarnos comunistas ya vamos a tener a todos los trabajadores apoyándonos y nuestro carácter revolucionario va a ser inobjetable.

La verdad es que el Partido Comunista ha sido ambiguo en al menos tres aspectos fundamentales. Primero: su relación con la institucionalidad, ¿cuál es e carácter de la disputa que se da a través de ella? ¿cuáles son sus limitaciones? ¿hasta donde estamos dispuestos a incluirnos y con qué fin? El peligroso juego de participar de ella, lo que por la vía de los hechos es un poco reconocerla y legitimarla, pero a la vez ser crítico de ésta, exige mayor claridad sobre los pasos tácticos y estratégicos según los cuales entrar a disputarla cobra un sentido revolucionario. Ni aun los grupos mas “puristas” en el actuar político dejan de involucrarse en algún grado con la institucionalidad burguesa, participan de federaciones, CCEE, postulan a fondos estatales o buscan elegir concejales; pero se encargan de definir bien el margen que separa el “utilizar” del “ser utilizado”.

Lo segundo: tiene que ver con los límites del reformismo. Una discusión mas vieja que el hilo negro, pero donde tampoco nos podemos dar el lujo de dejar espacios vacíos por donde pueda colarse la critica prejuiciosa de inescrupulosos adversarios. Una revolución no es una suma de reformas,  por muy profundas que sean, hay algo cualitativamente diferente en querer transformar versus mejorar. El programa del PC tiene una importante lista de reformas que son necesarias, que responden a aspiraciones básicas de los trabajadores, estudiantes y pobladores chilenos, pero debe ir mas allá y aventurar un camino, donde tras esas reformas haya un objetivo claro que sea intermedio en la consecución de las condiciones objetivas y subjetivas que abran las puertas a una trasformación total. Falta una intensión manifiesta de superar los marcos de lo actual, de sobrepasar los espacios y proponer fuera de sus márgenes apoyándose en la fuerza de la movilización social . Debemos proponer un camino claro que de luz sobre hacia donde avanzar de manera estratégica y otorgue sentido a cada paso táctico. No pertenecemos a la socialdemocracia y eso no se explica solo porque no participemos de sus foros o porque continuemos defendiendo a cuba, hay que dejarlo claro en un programa que sepa conjugar varias vías.

Tercero: el problema de la gobernabilidad. Una cosa es que no estén las condiciones para un derrocamiento del actual orden por la vía de las armas, pero nunca nos hemos negado a participar de movilizaciones o sublevaciones que pongan en jaque la mantención de la gobernabilidad. Hay una delgada línea que separa la incitación a la rebelión popular con un llamado al caos; de la misma manera en que utilizar la institucionalidad y abogar por reformas estratégicas se separa por poco a ayudar a hacer viable el sistema, o contribuye a descomprimir la caldera social. Por lo tanto no se trata de caer en el error pequeñoburgués de contribuir a profundizar las contradicciones, pero tampoco situarse en la vereda de quienes aspiran a que sea el congreso la única forma de solución, o las urnas la única vía hacia el cambio. Hasta que punto participando y utilizando el sistema favorecemos su estabilidad es algo mas a dejar en claro.

Finalmente creo que no podemos prescindir de nuestros aliados de clase, y está claro que el requisito de la efectividad en el camino que emprendimos es que no vayamos solos. Aunque ciertamente habrá posiciones a derrotar en lo ideológico para depurar al movimiento de los izquierdismos reaccionarios.  Pero con la mayoría de la izquierda hay que recomponer entonces las confianzas que posibiliten una relación de respeto, pero sobre todo de reconocimiento mutuo de la cercanía natural que nos da nuestro carácter de clase. Para que no se nos vea en la veredera de enfrente tendremos que dar una vez más, como siempre que ha sido necesario en la historia, una prueba de consecuencia por la vía de los hechos, siendo los primeros dispuestos al trabajo, recuperando la presencia en las bases, haciendo uso de nuestro racionamiento dialéctico y poniendo en práctica nuestro análisis marxista para contribuir a encontrar en conjunto con otros sectores un camino que no se desvíe en su objetivo de alcanzar el socialismo. El debate abierto sobre el tema al interior de nuestro partido no se debe hacer esperar.