domingo, 14 de junio de 2009

Limitaciones y mal uso de las Asambleas en Toma.

Después de las entretenidas tomas de la “Revolución Pinguina”que tanto dinamizaron al movimiento estudiantil a travéz de sus asambleas, muchos quedaron con la idea de que esta era la mejor forma de tomar decisiones, que por tanto podía ser aplicada para todo tipo de organizaciones y en todo momento. Es así que este “asambleismo” se ha colado en el debate universitario disputando las lógicas de organización democráticas que siempre nos han caracterizado. Pero hay un hecho concreto a considerar sin entrar aun en los alcances políticos, y es que la gente en toma no suele estar en condiciones de tomar las mejores decisiones como para sustituir otros espacios formales de representación, y ciertos grupos políticos abusan de eso.

No porque descansen poco, duerman mal, se alimenten mal y tomen poco sol, es que las personas que pasan dias en una toma no están en las mejores condiciones de tomar deciciones políticas mediante asambleas. Tampoco porque las asambleas no sirvan como espacios resolutivos, sino porque la toma genera un efecto particular de acercamiento entre sus miembros, que se convierten en un grupo, que a medida que pasan los días se vuelve mas cohesionado, y mientras más cohesionado, menor es la capacidad de análisis critico individual de sus miembros. Este es un efecto psicológico típico que los expertos denominan “pensamiento grupal” que surge cuando se presenta una amenaza externa que afecta nuestra seguridad individual, frente a lo que tendemos a refugiarnos en grupos, y a la vez estos grupos tienden a hacerse más cohesionados y a generar una identidad propia que produce un fuerte sentimiento de autopreservación y autodefenza.

El pensamiento grupal es: “la no deliberada supresión de la capacidad de análisis critico individual de los miembros de un grupo, a medida que aumenta la cohesión al interior del mismo” y es un fenómeno muy común entre las personas que sostienen la toma, y por tanto entre la gran mayoría de los que participan en sus Asambleas. Consideremos que dentro de una toma es muy raro encontrar pernoctando a los que se oponen a ella y las asambleas de toma se realizan tarde en la noche o varias veces al día en horarios dintintos.

Hay síntomas tipicos que podría identificar cualquiera que se haya encontrado en esta situación sin estar totalmente metido en ella, consideremos que este fenómeno ocurre de manera instintiva y no racional, y que muchas veces no alcanzamos a notarlo cuando estamos dentro.

Lo primero es que la mayoría de los miembros del grupo en medio de la euforia comparten una ilusión de invulnerabilidad que tiende a hacerlos sobre optimistas, asumir altos riesgos y no reaccionar ante claras señales de riesgo. Así como se ignoran señales de peligro, los miembros tienden a construir colectivamente racionalizaciones que permitan desechar los elementos negativos que signifiquen reconsiderar los supuestos respecto de acciones pasadas. Por tanto en los análisis siempre se encuentran pretextos para reafirmar que lo que se decidió era la mejor alternativa posible, o que era inevitable. Algo más negativo es que la racionalización impide mirar la situación en la forma en que la ve la contraparte o grupo opuesto; ello lleva a una percepción de la realidad radicalmente diferente, lo que hace desechar las más claras evidencias de que la situación no es en la forma que la concibe el grupo.

Las víctimas del fenómeno del pensamiento grupal creen en lo incuestionable de la moral de su propio grupo, lo que lleva a los miembros a ignorar las consecuencias éticas o morales de sus decisiones, así como también sus fundamentos. La asamblea nunca reconoce que se equivoca y desestima las consecuencias negativas de sus acciones. Además se sostienen visiones estereotipadas respecto de los líderes y miembros de grupos adversarios. Son pifiados, demonizados o ridiculizados por la asamblea, lo que muchas veces termina en situaciones de enzañamiento personal. Las visiones contrarias son absolutamente desestimadas y se les considera de forma tal que cualquier forma de negociación se ve casi imposible.

Se aplica directa presión a cualquier miembro que, aunque sea momentáneamente, exprese dudas acerca de los argumentos sustentados por el grupo; que pueden ser respecto a la pertinencia, efectividad o fundamentación de la toma. Las formas en que esto ocurre van avanzando gradualmente a través de etapas de: seducción, raciocinio y amenaza, llegando hasta la expulsión, la que toma variadas formas desde la expulsión formal hasta la ley del hielo.

Con presión o sin ella, los miembros evitan desviarse de lo que parece ser el consenso del grupo; mantienen silencio acerca de sus dudas y tienden a minimizar la importancia de ellas. Se autocensuran y callan para evitar ser pifiados, desacreditados o que sus compañeros pierdan la confianza en ellos. Por tanto la asamblea de toma suele crear una ilusión de unanimidad o mayoría, debido a que se cree en el falso supuesto que todos los que guardan silencio es porque están en total acuerdo con lo expresado por quienes “la llevan”.

En estas condiciones se tiende a producir una validación por la vía del consenso, la que tiende a reemplazar la verificación en la realidad, como también el pensamiento crítico individual. Es evidente que si quienes podrían pensar diferente se autocensuran, todos creerán que hay consenso, excepto los que se autocensuraron. El supuesto consenso entre los presentes si es sometido a votación, pasa a considerarse mayoría absoluta excluyendo a todos los que no asisten a la asamblea. Esto destruye la posibilidad de representatividad, sustituyéndola por el totalitarismo de la asamblea, que no represententa más posiciones que las de sus asistentes y que por presión o autosensura favorece en su interior las posiciones de quienes “hablan mas fuerte” o lo hacen a nombre de la toma.

No hay que desconocer las virtudes de una asamblea, pero si distinguirla del “Asambleismo” y sobre todo saber acotarla a aquellos momentos en que es útil, prescindiendo de utilizarla como máximo espacio resolutivo, sobre todo cuando se toman decisiones que exigen considerar multiples visiones que siempre son válidas. Las deciciones políticas deben tomarse en un ambiente de pluralismo, donde no se excluyan o discriminen otras posturas, reconociendo las minorias en su justa proporción. Abusar de una asamblea en el ambiente universitario es típico de grupos que actuan escudandose en espacios “apolíticos”, que se apropian de las formas de organización donde su discurso cala más ondo. El movimiento estudiantil que pretenda avanzar de manera responsable debe asegurar que sus deciciones se tomen el frio, sin presión y con objetividad, para no terminar siendo instrumentalizado.

Referencias:
“Los Grupos” 2008. Juan Enrique Castro Cannobbio.
“El pensamiento grupal en desiciones”. 2005 M. Leon y B. Diaz.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

"El movimiento estudiantil que pretenda avanzar de manera responsable debe asegurar que sus deciciones se tomen el frio, sin presión y con objetividad, para no terminar siendo instrumentalizado."

Es esta la explicacion para que las bases no tengan ninguna ingerencia en las decisiones de la FECH? por ej a la hora de salir a enfrentar o no la lge, de salir a parar el alza de aranceles?...

objetividad no es lo mismo que confianza en el gobierno y pacto con el mineduc...

no nos engañemos, no hay una explicacion medica sicologica para mantener a las bases aisladas de las decisiones a la hora de movilizarse

Es meramente politica... si los estudiantes de base decidieran quizas no quieran estar en conversaciones con el gobierno sino enfrentando los ataques de alza de aranceles, de aprovacion de la LGE, etc.

Claudio dijo...

La radicalidad de la acción mayor o de menor grado no se afecta por cambiar la variable del mecanismo de resolución de las mismas.

Lo que cambia es la racionalidad que se imprima en la toma de esa decisión.

Perfectamente puede ser razonable exigir la cabeza de un tirano, y ser asumida por mecanismos de horizontales pero mas pulidos que estas idilicas asambleas.

Julio Sarmiento dijo...

las asambleas son una herramienta poderosa y sin dudas necesaria, el problema está en que sea capitalizada por grupos excesivamente cohesionados, algo que se da en las tomas porque la gente convive, trabajan y duermen juntos. terminan haciéndose muy amigos, crando lazos muy positivos pero que dificultan la toma de desiciones por esta dinámica totalitaria que produce el pensamiento grupal.
algo que también pasa en los grupos políticos y de todo tipo. por esto es fundamental que sepamos evitarlo generando contrapesos y acegurando la representación en la justa proporción de quienes no forman parte del grupo.
esto permite decidir con una revisión completa de las alternativas y los objetivos, un examen de los riesgos, una reevaluación de las opciones rechazadas inicialmente, un análisis de los planes alternativos, así como evitar los sesgos de información.
estos son elementos de los cuales no podemos prescindir como movimiento estudiantil.

Anónimo dijo...

Muy subjetiva la explicación que entregas al "mal uso" de las las asambleas.
El mov. estudiantil no necesita explicaciones psicologicas. Además ya esta instrumentalizado por grupos reformistas y populistas, en eso no hay discusión, que tratan de limitar a los estudiantes en las desiciones.
Hector
UAntofagasta