Se vota por convicción o prejuicios que a veces son poco moldeables. Después de una decisión en primera vuelta se puede aspirar a recalentar un par de ideas, pero sin meterse a filosofar en lo profundo. Así que hay que aclarar que aquí no hay certezas, ni luces, recetas infalibles o apelativos políticos profundos. Pero si quedara espacio para repensar, si diera lo mismo la influencia familiar, las cuotas moderadas de ideología o la cultura propia, me gustaría proponer un camino de reflexión en base a preguntas, para aquellos animados al soliloquio que aun se quieran cuestionar a quién y por qué van a entregar su voto.
Vamos con lo primero...¿Al imaginar quién nos preside has pensando solo en ti o en parte del resto? Es legitimo mirarse a uno mismo, pero somos sujetos individuales porque existe una sociedad alrededor, y no podemos desligarnos del todo sin seguir involucrados con al menos un sector de ella. Si nos vemos a nosotros mismos observamos también a un estudiante, una mujer, un joven, un trabajador part-time, un santiaguino, etc. Y podemos fácilmente darnos cuenta de que hay muchos más como nosotros. Bueno, cabe preguntase entonces ¿Que opina el candidato sobre mi y los que somos como yo, como nos va a considerar? ¿Que plantea su programa sobre los aspectos que me incumben: educación, género, juventud, trabajo, localidad, etc.?
Si has pensado en el resto de los que no son como tú, podrían surgirte algunas preguntas más. ¿Quien está mejor que yo, quien está peor que yo en esta sociedad? Y de ahí quizás te animes a pensar: ¿ a quién de ellos puedo ayudar, con mi trabajo y con mi voto? O ¿A quien de ellos es más correcto ayudar? ¿Quienes son débiles y quienes son fuertes? y... ¿con quién de ellos el candidato está? ¿ a cuales de ellos cada candidato quiere ayudar? Te surgirán interesantes dilemas, de eso no hay duda, pero esa es la parte donde se pone entretenido.
Hay algo que en este camino te vas a empezar a cuestionar, como hoy día está de moda desinformar y casi nada se puede realmente probar, seguramente escucharás que todos quieren lo mejor para todos, que proponen lo mas sensato para la mayoría y que quieren servir al país y a su gente. Pero vivimos en un Chile de contrastes y contradicciones, donde no les llueve a todos por igual y donde el agua, como buen ejemplo de recurso finito, si es abundante para algunos, indudablemente les será escaso a los otros. Lo mismo desde otro enfoque se podría plantear: lo que es bueno para el empresario, no es bueno para el trabajador; lo que favorece a lo privados no necesariamente beneficia a lo público; o lo que privilegia a unos pocos puede ser nocivo para muchos. Entonces toca preguntarse ¿A quien beneficia el candidato con lo que plantea? ¿Quien sale perjudicado del otro lado? ¿De parte de quienes está?
Luego al imaginar dignatario ¿buscas apoyar a la persona o a las ideas? Debes haber escuchado que “de buenas intensiones está pavimentado el camino al infierno” así que ojo con esos candidatos “buenas personas” que no están solos, ni van a gobernar así. La política es un conjunto de intereses en juego y los candidatos son rostros que responden a poderes políticos y económicos en pugna, llevan detrás ideologías y partidos de los cuales están obligados a depender. Piensa que el darle tu voto al candidato no le estás dando la oportunidad solo a él, sino también a sus amigos, cómplices, secuaces y testaferros. “Dime con quien andas y te diré quien eres” vale mucho en una elección presidencial, entonces... ¿Se puede apoyar una persona sin considerar sus ideas? o ¿Se pueden apoyar las ideas sin analizar que personas las llevarán a cabo? ¿Que ideas y personas están detrás de cada candidato? ¿Son ideas que benefician a quien? ¿Son personas que se benefician de quien? ¿Que han hecho antes esas personas? ¿Quién ha seguido antes esas ideas?
Puede que tengas ahora mas incertidumbres que certezas y lamentes un poco haberte complicado en decidir algo que creías tan fácil. No me extrañaría que te ronde la idea del voto nulo a esta altura, como escape a las contradicciones autogeneradas, o como castigo frente a tan malas opciones posibles. Quizás desprecies la política y te produzca asco el solo hecho de pensar en sus engranajes y entretelones, pero no tienes alternativa a ella como no existe alternativa a la sociedad. Aunque no te inscribas o votes nulo, va a haber un presidente en Chile, uno que si va a tener bien claras las respuestas a todas esas preguntas. Puedes pensar que no te va a afectar y creer que las tasas de interés, los peajes, los impuestos, las leyes, las posibilidades laborales, las fuerzas de orden, las opciones educacionales, etc., son escollos que puedes sortear individualmente y solo con tu esfuerzo. Pero si ya te cuestionaste que existe una sociedad además de ti, que hay gente que está peor que tú, que existen beneficios para uno que significan dificultades para otros, que hay fuertes y débiles, ideas positivas y personas nefastas para aplicarlas o viceversa, que hay necesidades y soluciones para ti y muchos otros. Entonces simplemente no creo que te vuelva a dar lo mismo quien es presidente en Chile.