La libertad hoy en día es muchas veces un lugar común, está tan manoseada como la Democracia que se utiliza como argumento para guerras preventivas y sistemas de seguridad que husmean la intimidad. Existen países que se autodenominan la tierra de la libertad y argumentan que a través de ciertas recetas económicas se traza el camino hacia ella.
Podría sostenerse que en los últimos años ha habido un auge de libertades personales con la aplicación del modelo neoliberal, pero ha sido a costa de las condiciones que hacían posible ejercerla. Pareciera que el mundo, ordenado de esta manera, permitiendo a las personas poseer riquezas mas allá de toda necesidad, y teniendo siempre la opción de elegir, hace posible que cualquiera puede llegar a hacer lo que quiera. Pero la clave justamente está en ese “pareciera”, porque lo cierto es que el riqueza, la llave maesta de las posibilidades no los llega a todos por igual, ni mucho menos es infinita. El hecho de que pocas personas puedan tener tanto produce que muchas otras no puedan tener lo mismo, y a veces ni una pequeña parte. Y la libertad depende justamente de eso, de que tengas los recursos para hacerla posible, que puedas pagar el precio que vale. Ahí está la trampa, se puede hacer lo que uno quiera pero para hacerlo hay que pagar por ello. Entonces lo que falta no es la posibilidad de hacerlo sino los recursos que lo hagan posible. ¿Pero además quien dijo que la libertad era solamente hacer lo que uno quiera?
A veces es difícil notar que estas libertades personales han llegado a cota de un gran despojo. Para su existencia se tuvo que sacrificar entre otras cosas el poder de ejercer ciudadanía. Le hemos dado tanto peso a las soluciones individuales que invalidamos las colectivas. Hemos quedado amarrados como sociedad por la atomización de la elección personal. Podemos elegir siempre entre opciones, independiente de lo múltiples y variadas que sean, pero bien limitados estamos de poder generar alternativas. Tuvimos que renunciar a muchas mas cosas sin darnos cuenta, los empleados tuvieron que renunciar a su estabilidad laboral, los trabajadores tienen que vender su fuerza de trabajo, los obreros perdieron la posibilidad del ocio, los ciudadanos dejaron de lado sus derechos sociales, y todo para hacer viable la hegemonía del mercado. Esa mano invisible que lo ordena todo y no coarta nada porque no se ve, porque su efectividad rectora reside un operar oculto. Incluso los derechos fueron despojados para tomar la forma de libertades y la ahora la educación de calidad en lugar de exigirse, debe elegirse en función de un establecimiento.
Pero por mucho que los derechos de compra venta se asemejen mucho a la libertad, esta solo existe condicionada. En todas partes existen barreras, los precios prohibitivos. El proteccionismo de los piases desarrollados que no permiten que el tercermundo haga lo mismo. Las barreras migratorias que impide la libre circulación de la mano de obra. La negación constitucional a que el estado compita con los privados a través de empresas de su propiedad en los sectores productivos. O la nula posibilidad de vivir sin las reglas del mercado escapando del sistema de consumo.
La libertad además ha degenerado en libertinaje. Se han flexibilizado las normas para permitir una libre expresión de conductas sociales, deseables o no, que interactúan en términos darwinianos de lucha y competencia, amparados en la doctrina del éxito personal por sobre las consecuencias. Un caos tal que nos arrastra en una escalada de consumo, a una irracionalidad que hoy día amenazada nuestra propia existencia. Detrás de cada vicio existe un floreciente mercado que actúa como regulador, encubriendo la motivación inicial que es la acumulación de capital. Toda permisividad hace posible una inversión. Las drogas y la pornografía lo prueban, pero no solo hay que irse a extremos. La delincuencia socialmente generada hace posible el negocio de la seguridad; la pobreza hace posible el endeudamiento; la cesantía la flexibilidad, la especulación la bolsa de valores; la banalidad la farándula y podría continuar con un largo etcétera.
La verdad es que la libertad real implica mas que opciones, implica posibilidades efectivas que no vengan acompañadas de letra chica. Implica hacer lo que uno quiera mientras otra persona si quiere pueda hacer lo mismo, así que no puede depender una acumulación de bienes o capitales que es finita, excluyente y está mal repartida. No puede propender a generar vicios y conductas antisociales por el solo hecho de estar en el rango de opciones, ni puede limitarse a permitir la libre circulación de capitales, que está lejos de ser una posibilidad de todos; o la libre posibilidad de comprar y vender si eso depende de una capacidad de pago que no se ha asegurado previamente.
La libertad real está en los derechos de ser y aportar sin limitaciones de cuna, de género, de rasa, o de cualquier característica no elegible. Está en plantearse escenarios distintos, visiones de futuro y utopías que no sean segadas por pragmatismos . Está en la posibilidad de organizarse e incidir sin represiones, ni bloqueos económicos o golpes de estado. Está en ejercer la democracia sin coartaciones, amarres constitucionales o resistencias de poderes fácticos. Está en lo que se pueda hacer contando con la posibilidad de educarse en instituciones de calidad, teniendo trabajo digno, contando con acceso a la salud y pudiendo destinar tiempo a la familia y el ocio.
Detrás de esta ilución consuetudinaria, quizás debiéramos detenernos a pensar si lo que tenemos es realmente libertad o no están engañando unos pocos para estafarnos.
1 comentarios:
Señor Presidente, concuerdo con usted en que no hay libertad, Si pensamos que la libertad que usted menciona, elegir pero con condiciones, o mas bién, con un turro de billetes, no hay que tener dos dedos en la frente para descubrir la respuesta. Además en un país como este, en donde no hay justicia, enterndiéndola como la existencia de iguales portunidades para todos, sin discriminar por estrato social, religión o cualquier criterio, no se puede hablar de libertad.
Y, particularmente, con la Educación al gobierno no le conviene darle la oprtunidad a toda la poblacion de tener una educacion de calidad, ya que, adquirirían la mejor arma del hombre con la que ha hecho grandes revoluciones, el saber, y lucharía por hacer valer su dignidad.
Saludos.
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