domingo 5 de septiembre de 2010

Un movimiento estudiantil fortalecido con perspectiva de largo plazo.

Pasada la efervescencia de los paros, si retomamos las clases en las condiciones de antes, sin haber realizado cambios sustantivos a nuestras condiciones de estudio, podemos caer en un inmovilizmo mas intenso que previo a la movilización. Surgirán cuestionamiento hacia lo que hemos conseguido y juicios de valor hacia todo lo invertido. Después de todo la Universidad ha heredado dinámicas propias del régimen autoritario que conspiran a favor de la atomización de los movimientos. La falta de espacios de debate y reflexión colectiva, propios del calendario académico, hacen intrincado el camino al análisis critico, la definición de objetivos y la planificación de acciones en grupo. 
Un movimiento donde prima el activismo sin acumulación, genera un circulo vicioso que llega a ser patético. Al estallar una coyuntura, se movilizan los estudiantes, surgen líderes espontáneos, se pronuncian discursos de elevado tono, se elaboran petitorios revolucionarios y antes de que el problema real empiece resolverse, o siquiera clarificarse, se va erosionando el movimiento, víctima de su propia ineficiencia. Pasada la coyuntura los líderes están desgastados y el  poder estudiantil diezmado, por lo que sigue entonces un largo periodo de reflujo en el que pareciera no pasar nada, al menos nada bueno. Luego viene la siguiente coyuntura y la escena se repite con perversa precisión partiendo desde cero.
Para que movimiento Estudiantil sea capaz de producir cambios debe sustentarse sobre “estructuras de acción colectiva” de carácter permanente, que trabajen en la resolución de conflictos conjugando los intereses de sus miembros. Deben crear metas de movilización frente a distintos adversarios en consecuencia a los tiempos políticos, y coordinarse con otros actores sociales y políticos para conseguir avances que den sentido a la organización .
Para que un movimiento supere las coyunturas y permanezca en la historia requiere madurar políticamente, desarrollando formas democráticas de participación, fusionando  la lucha social con la política, y generando una identidad de grupo. Suele ser popular la tesis del formar “nuevo referente” pero en mi opinión es mas fructífero aprovechar el “capital organizativo” acumulado en años de práctica política a través de la vinculación con grupos existentes. La Federación de estudiantes y las organizaciones que año a año la disputan son el mejor referente para no partir desde cero. 
Algunas expresiones “espontáneas de acción colectiva” pueden ser un embrión de movimiento, pero no lo son en sí mismo. Un movimiento juvenil transformador no puede ser solo espontáneo, necesita de un proceso de construcción en donde se fusionen nuevas y tradicionales formas de organización y se de una discusión profunda sobre las características del momento histórico. 
Los movimientos “exitosos” son aquellos en que sus miembros son responsables ante otros de sus opiniones y acciones; donde se cobran las responsabilidades políticas y se rinden cuentas unipersonales y colectivas sobre las acciones y palabras. Esta es la fórmula para aislar a los “profesionales del discurso” que intentan arrastrar al movimiento hacia comportamientos que socavan su legitimidad y poder transformador. Por ello, un Movimiento Estudiantil organizado deberá desarrollar espacios de participación distintos a una muchedumbre sin filiación o dependencia, que es agregada en la euforia y suele eludir su responsabilidad individual en el colectivo de la asamblea, o simplemente se desvincula cuando se rinde.
Por eso invito a quienes realmente quieran perseverar en la generación de un Movimiento Estudiantil, que vuelva después de fiestas patrias y que se haga presente desde el inicio del próximo año, a comprometerse con las entidades colectivas que nutren de propuestas las organizaciones formales como la FECH o los Centros de Estudiantes; que pasemos de la acción inmediata a la planificación estratégica, y que nos aboquemos a un trabajo constante. Formar parte de un proyecto político colectivo es un paso necesario para conseguir el recambio generacional con carácter acumulativo. De la fortaleza y unidad de distintos grupos políticos fortalecidos, se generan las condiciones mas propicias para madurar, persistir y crecer como movimiento. 
Los Estudiantes de Izquierda al menos, vamos a seguir jugándonos por profundizar las propuestas, elaborar nuevas estrategias de acción y fortalecer la representatividad de las valiosas herramientas como la FECH, desde donde continuaremos las arremetidas contra la privatización y la lucha por la reconstrucción del sentido público de la Universidad.