lunes 29 de noviembre de 2010

Directiva FECh: Mesa Integrada v/s Mesa Cerrada

La FECh posee una Mesa Directiva de 5 integrantes con atribuciones ejecutivas, que se conforma a través de un sistema de integración donde los cargos son obtenidos por las listas que obtengan el mayor número de votos, permitiendo que queden representadas de manera proporcional, distintas visiones del estudiantado. Quienes cuestionan este sistema proponen la existencia de una “Mesa Cerrada”, donde una sola lista obtenga todos los cargos, argumentando la mejoría en las labores ejecutivas, el presidencialismo de la FECH, la falta de trabajo constante de los otros miembros de la directiva o el empoderamiento del pleno. Démosle una vuelta al tema.
Los contras del mecanismo de integración son la concentración de responsabilidades en el Presidente, que debe responder por el funcionamiento de la Federación sin contar a veces con el apoyo de miembros de directiva que representan otras visiones y pueden obstaculizar el trabajo para obtener dividendos políticos en la elección siguiente. Los pros son la participación de las orgánicas políticas que la integran en las decisiones ejecutivas, la fiscalización directa del trabajo administrativo que ejercen entonces las otras listas y la amplia representatividad que adquiere una directiva integrada por la mayoría de las opciones políticas. El presidente responde no solo frente al pleno sino también frente a la directiva por el trabajo ejecutivo y administrativo, que recae en funcionarios contratados mediante concurso público y en las secretarías y áreas, instancias que son abiertas a la participación de todos los estudiantes. Esto en ningún momento impide que el pleno, participe de las decisiones, de las que toma conocimiento a través de la opinión directa de cada miembro de la directiva y siempre termina resolviendo las cuestiones en que la mesa no alcanza acuerdo.
En una universidad donde existe una notable pluralidad de opciones políticas que se expresa en la presentación de 5 a 7 listas a las elecciones de federación, algo que no ocurre en otras instituciones, es deseable que la mesa ejecutiva tenga resguardos en cuanto a su representatividad, facilitando la integración y no la exclusión. Por lo que es natural que se privilegie este aspecto por sobre una directiva que gestione con mayor facilidad al poseer solo a miembros de un conglomerado político. El sistema de integración permite que una lista pueda obtener mas de un cargo y por tanto adquiera la hegemonía dentro de la directiva, pero solo en caso que obtenga un número de votos muy superior al resto. Existe el antecedentes del 2008, donde la Izquierda en Movimiento obtuvo la Presidencia y Vicepresidencia, doblando en votos a la lista siguiente. Ésta mayoría puede haber contribuido a que ese año se hiciera un número extremadamente reducido de plenos y reuniones de mesa, lo que sin lugar a dudas facilitó su administración, pero limitó la injerencia del resto de los grupos políticos en las tareas de la  federación.
Un sistema de Mesa Cerrada, conlleva necesariamente la realización de una segunda vuelta, con un considerable gasto en recursos de campaña. Además de vocales y logística cuyo costo promedia los 3 millones de pesos en cada elección. Sin que esto necesariamente se traduzca en mayor representatividad, ya que una mayoría escasamente superior al 50% necesario para ser electo, sería un retroceso frente al 76% de apoyo que tiene la directiva actual, sumando los porcentajes de respaldo de todas las listas que la integran. Nadie garantiza tampoco que una segunda vuelta entre solo dos listas, tenga un quórum similar a la primera. 
La Mesa Cerrada en una organización donde existen múltiples opciones políticas, genera un binominalismo en los hechos, que beneficia  a las orgánicas mayores. Para integrar las opciones menores tienen que generar negociaciones con promesas de cargos o beneficios. Por otro lado, quedando fuera de la directiva la mayoría de las opciones políticas existentes, la aparente “facilidad” para la administración, se encuentra con la resistencia de todo el sector excluido, que puede oponerse desde el Pleno a una directiva que no les representa con a consiguiente ingobernabilidad de la federación. El Pleno, aun con un aumento de la ponderación de los CCEE, podría perder poder al ser la mesa cerrada quien controla y entrega la información sobre su trabajo. 
Que los cargos actuales de la FECh puedan ser malutilizados para proselitismo o que no cumplan con las tareas que les son consignadas por el Estatuto, como sostienen algunos, es algo que recae en las “buenas prácticas” que debiesen ser cobradas políticamente mediante una información mas específica sobre las actividades que realizan, lo que sería posible por ejemplo: a través de una cuenta periódica de cada miembro frente al Pleno. 
La necesaria fiscalización del trabajo de la Federación y el empoderamiento del Pleno, puede darse a través de la conformación de comisiones Ad Hoc entre los Consejeros, o el distado de Reglamentos sobre la contratación de funcionarios, el manejo de recursos, el funcionamiento y atribuciones de las secretarías y áreas, etc. Han habido iniciativas en este materia, particularmente con la presentación de un Reglamento de Secretarías y un Reglamento de Sala para el Pleno, el año 2009 durante la presidencia de Federico Huneeus, que solo fueron aprobados con carácter consultivo. 

1 comentarios:

Stefano dijo...

Perder en democracia también es importante.
Vivimos en una realidad donde tenemos 5 o 7 candidatos a presidentes, donde uno gana y el resto se queda con el "consuelo" de una secretaría. No ves nada pernicioso en que un candidato a presidente se quede con la secretaria de extensión u otra, que ánimo tiene de desarrollarlas, o de presentar un proyecto, si su objetivo era otro. Ni hablar de responsabilidades políticas, por gestión (en Derecho desde que se aplico este sistema NUNCA un mismo grupo ha conseguido la reelección). Por último que más típico del binominal que pelear con el compañero de lista la posibilidad de ser electo. Compañero no le tenga miedo a no ser electo, la posibilidad de perder también es parte de la democracia