Empezamos con un programa ambicioso con dimensiones locales y nacionales. Nos marcó el triunfo de Sebastián Piñera y la consiguiente nominación de Joaquín Lavín como Ministro de Educación, y para colmo de males nos tocó el mundial de fútbol, la celebración del bicentenario, el rescate de los mineros y otros conflictos sociales que reiteradamente pusieron en segundo nuestros temas. A poco andar nos sorprendió el terremoto y nos cambió toda la agenda. Tuvimos que pasar a organizar miles de voluntarios en tareas de reconstrucción y marcamos un hito tanto en capacidad de convocatoria, como en trabajo sostenido en localidades del Sur y una reflexión profunda sobre el rol del voluntariado dentro de la universidad.
Nos dimos a la tarea de darle una estructura a la parte administrativa de la FECh, dividimos las secretarias de las áreas de trabajo, elaboramos perfiles de cada cargo, y establecimos mecanismos de evaluación. Casi todas las actividades fueron planificadas en reuniones de área abiertas. Durante finales del 2009, encabezamos una pelea arancelaria que culminó en la creación de las Becas de Equidad, falto capacidad de movilización para conseguir el congelamiento pero haber logrado la beca es importante los estudiantes de menor ingreso estudiaran gratis.
Nos dimos a la tarea de defender nuestro derecho a un transporte digno frente a las alzas de Transantiago, convocando a una coordinadora junto a varias organizaciones y sacando varias marchas. Esto ayudo a que finalmente se consiguiera una solución temporal con la aprobación de un nuevo subsidio y la rebaja de la tarifa en regiones. Tratamos de avanzar en mejores condiciones para los estudiantes y nos juntamos varias veces con la Junaeb. Al final las modificaciones fueron: con la beca BAE de la JUNAEB ahora se puede exigir un menú a $1300, otro vegetariano y otro para embarazadas, en todos los locales SODEXO y se logró la reposición del Pase Transitorio. Además de organizar el voluntariado nos ocupamos de la defensa de estudiantes afectados por el terremoto. Las movilizaciones y el trabajo que desarrolló el CONFECH propició directa o indirectamente la extensión de la Beca de terremoto por dos meses mas y la promesa de 5 mil millones para una reconstrucción compartida de las universidades afectadas.
Para defender la Educación Pública frente a la agenda privatizadora nos movilizamos harto, logramos instalar algunos temas y el cerco comunicaciones nos frenó otros. Lo cierto es que avanzamos en acordar una agenda legislativa con temas de democratización, acceso y financiamiento que está siendo instalada, se logró un acuerdo para realizar un Seminario de Educación Superior en la Cámara, muy oportuno para la discusión de presupuesto, y hemos profundizado propuestas de cara al próximo año apoyados también con el Referéndum.
Tratamos de estar presentes en apoyo a todo movimiento cuyas reivindicaciones creyéramos justas y no nos quedamos cayados frente a temas internos. Aprovechamos todos los espacios para levantar cuestionamientos hacia la manera en que se distribuye el presupuesto y la etilitización de la Universidad, nos ocupamos de incidir en las Elecciones de Rector y Decanos, criticamos la designación de los representantes presidenciales en el Consejo y otros.
Promovimos actividades culturales, extensiones populares, rescatamos la Fiesta de la Primavera, hicimos fondos concursables, catastramos las organizaciones estudiantiles y apoyamos iniciativas. No estamos aun conformes con lo avanzado, pero muchos de estos pasos son un piso sobre el que profundizar el trabajo a futuro. No me cabe duda que el próximo año tendrá desafíos mayores.
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